El servicio de atención precoz ofrece una intervención dirigida a los niños (y a sus familias) que se encuentran en una situación de riesgo biológico, psicológico o social, que puede repercutir en el desarrollo neurológico, psíquico, sensorial o motriz. La atención a los padres y al niño se mantiene desde la concepción hasta el vencimiento de la etapa del neuropsicodesarrollo, aproximadamente a los seis años de edad.
Se tratan dificultades como parálisis cerebral, autismo y otros trastornos de la comunicación y la relación, retraso mental, pluridiscapacidades (síndromes polimalformativos), trastornos oromotores y de la alimentación, retardos motrices, retardos madurativos, trastornos y retardos del lenguaje y del habla, trastornos de los aprendizajes y TDAH, deficiencias sensoriales, sordoceguera, trastornos del comportamiento y las emociones, trastornos de la relación y el vínculo, y trastornos del sueño, entre otros.
El servicio de atención precoz está formado por médicos del neurodesarrollo y neuropediatras, psicólogos, fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales, psicomotricistas y terapeutas de la visión.